Si viene el viajero en busca de fiestas y diversiones, en Valderas
no le faltarán calendas cuando llevar a cabo su propósito,
pues ha de saber que pisa tierra de gentes trabajadoras, que no
dudan en doblas el lomo cuando ello es menester, pero que llegada
la hora también saben divertirse y gozan en hacerlo.

Comienzan los festejos en esta Villa quizá costumbre adquirida
de las carnestolendas romanas, con las celebraciones en honor de
Don Carnal. Son
carnavales
de careta y baúl, de desmadre e improvisación.
Cuarenta días después llega la
Semana Santa, de pasión y recogimiento,
con emotivas procesiones de penitentes que portan hermosas tallas.
En La
Romería del Pan y el
Queso, el
lunes de
Pentecostés, se traslada a la Virgen del
Rosario, nuestra Patrona, hasta la ermita del Otero. En la
Romería
de Santa Cruz del 3 de mayo, se intercambian la
Virgen del Rosario y la Pastorcica, volviendo cada una a su lugar.
En
Julio tenemos las
Ferias
y Fiestas, que tienen su origen en la Edad Media,
cuando Valderas recibía a feriantes y mercaderes, a visitantes
y curiosos, que venían aquí a proveerse. Son días
de grandes verbenas, concursos, competiciones deportivas y jolgorio
por doquier.
El
Día de Asturias, también
en Julio, es de más reciente implantación,
y sirve de homenaje a todos aquellos habitantes del Principado que
desde tiempo inmemorial nos honran con su visita año tras
año. Horas de bable, sidra y bollu preñau.
Y ya en las postrimerías del verano, el
8 de septiembre, comienzan
las Fiestas Patronales,
en honor a Nuestra Señora la Virgen del Socorro, jornadas
de alegría y diversión con un amplio programa de fiestas
en el que abundan las verbenas, pasacalles y confrontaciones deportivas.