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TODO UN RIO.-
LA TRUCHA COMO
EN SU CASA
El Torío,
que cuando llega a Vegacervera apenas ha recorrido diez kilómetros,
es toda una sensación. Bravo en invierno. Sosegado en verano.
Y siempre de cristal, como todos los torrentes que se despeñan
para ser sus afluentes. En sus aguas reina la trucha y la pesca deportiva,
es un espectáculo desde marzo a julio. A excepción del
tramo acotado en Felmín, el resto del río permite la concurrencia
libre de pescadores. Conocer el Torío pisando sus pedreras es
otra gran emoción natural.
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