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Pasada la Villa de Burón, en
el margen izquierdo del rio Esla, vemos la Villa de Liegos, suavemente
recostada en una montaña brava, caliza, salpicada de verde boscaje,
bajo el pico de las Canales y la Peña de la Cruz, de modo que en
invierno la acaricia poco el sol.
De ahí le viene su nombre, que sería en otros tiempos Leicos o
Leiko, en euskera "lugar del hielo".
Con un hermoso y amplio valle de San Pelayo, nos ofrece en la lejanía
sus muchos encantos, con un color verde intenso en el suelo, gris
claro en las laderas y el azul vivo en el fondo del cielo.
Se habla de historias y leyendas en el valle de San Pelayo, como
que: "En el Prado de Villar hay enterrado un pellejo de toro,
lleno de monedas de oro, que abandonaron los moros" y que en
el Monte El Corón lucharon los antiguos habitantes cántabros contra
los soldados de Augusto y los derrotaron.
Por los nombres de sus valles, laderas y picos, Liegos puede ser
latino, prelatino, céltico y románico. A nuestra Villa debe referirse
un diploma del año 1164 por el que un magnate leonés, de nombre
Rodrigo Fernández, como regalo de arras, dona a su esposa Urraca
Martínez, varias Villas, entre ellas "Legos", es decir,
Liegos. Por esta donación la Villa pasa al señorío abacial de la
Comunidad Cisterciense femenina de Gradefes.
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Hacia 1250 Villa e iglesia eran
ya del señorío episcopal de León. Permaneció así hasta 1580
en que fue desamortizada y pasó a ser de realengo, ya que Hernando
de Frias daba por ella 2.734 ducados; pero los vecinos pagaron esa
suma para mantener su independencia y ser ellos los amos de su Villa,
por lo que pasó a ser Villa exenta e independiente. En el padrón
de habitantes, figuran todos los habitantes como hidalgos, hecho
excepcional.
Desde 1581 hasta hoy, la historia de Liegos está muy documentada,
conservándose en el Archivo de Simancas y en el Histórico Provincial
de León, un padrón completo de los vecinos en ese año y el Catastro
de Ensenada, respectivamente.
En el siglo XVIII ya contaba Liegos con un "maestro de letras",
en la escuela de los niños.
En esa época todas las casas del pueblo estaban cubiertas con
paja, una parte de la casa la constituía la cuadra: caballeriza
y pajar, la otra la vivienda: cocina y cuartos de dormir. Muchos
tenían al lado de la casa su horreo y un huerto. Los cultivos y
el ganado eran para uso propio.
La iglesia de la Virgen de la Asunción, siglos XIV y XVI, posee
imágenes notables (San Pelayo y Santa Lucía), y la imagen de Ntra.
Sra. de la Asunción, del siglo XVI-XVII. En su interior se conserva
una auténtica reliquia: el breviario de San Juan de Prado, natural
de Morgovejo, siglo XVI.
Casa Rural
Villa de Liegos |