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Como consecuencia de la construcción del embalse
y la destrucción del antiguo pueblo, el nuevo núcleo
de población ha sabido dotarse de unas infraestructuras turísticas
de primera clase.
En primer lugar la propia configuración arquitectónica,
que va desde las construcciones del país en piedra labrada
hasta modernos edificios, que no obstante su diversidad, ofrecen
un agradable conjunto.
Una variedad de establecimientos hoteleros que van desde lujosos
hoteles y hostales, con espléndidos servicios adaptados
a todas las posibilidades económicas y la oferta desde
especialidades típicas culinarias, como son la trucha
y las carnes, longanizas y jamón elaborados de forma
artesanal, hasta productos de primera clase en supermercados
de abastecimientos.
Las posibilidades turísticas son ilimitadas: el alpinismo,
senderismo, expediciones espeleológicas, paseos a caballo
y práctica de deportes, especialmente los autóctonos
como son la lucha leonesa y los bolos o la vela fluvial, son otros
de los reclamos turísticos de esta preciosa villa montañesa. |