TORREON DE PUEBLA DE ILLO:

Después de Pedro Suárez de Quiñones, al que el rey Enrique III le dio Lillo en el año 1396, siguen sus descendientes con el título de Condes de Luna.

La Casa de Luna, entroncó entonces con el Ducado de Benavente, después con el de Osma y posteriormente con el de Frias.

En 1791 fue pasto de las llamas.

Y del Duque de Frias D. Bernardino Fernández de Velasco eran de Lillo y su Torre, cuando las Cortes de Cádiz en 1813 abolieron los señoríos jurisdiccionales.

Al pasar la Torre a propiedad de su pueblo, a principios del s.XX, el Concejo la habilitó para Ayuntamiento, abriendo ventanas donde sólo había estrechas aspilleras.

Como las gruesas paredes estaban hechas de un montero en el que la cal había fraguado de tal modo que el conjunto era una dura roca, hubo de recurrirse a la dinamita para abrir los huecos.

El resultado fue 8 ventanas abiertas, 3 al N, 3 al S y 2 al Poniente. Desmontaron las almenas, se quitó la puerta de arco para sustituirla por otra rectangular y se puso un tejado cónico de pizarra. Se inauguró en el año 1913.

 


 





El principal foco de atracción turística de la zona se encuentra en la Estación de Esquí de San Isidro, cuyo funcionamiento entre diciembre y mayo atrae a un gran número de visitantes de la Comunidad de Castilla y León y de las limítrofes (Asturias y Galicia), destacando últimamente el cada vez más elevado número de turistas procedentes de Portugal. Las importantes mejoras llevadas a cabo en la Estación de San Isidro durante los últimos años la convierten en un lugar muy adecuado y agradable para la práctica del esquí en todas sus modalidades, siendo en relación calidad/ precio una de las mejores.


 


La pertenencia del municipio desde hace mas de 25 años a la Reserva Nacional de Caza de Mampodre ha dado como resultado que fuera de los núcleos de población y de las praderas de pastos la intervención humana se ha reducido considerablemente, por lo que podemos encontrar parajes naturales prácticamente sin modificar y otros en los que las actuaciones se han llevado a cabo de una forma armónica con el entorno. El auge que desde hace unos años ha experimentado el denominado "turismo verde' ha llevado a la Corporación Municipal a realizar un importante esfuerzo para desarrollar este tipo de actividades

Así se han marcado y señalizado varias rutas turísticas algunas de las cuales pueden realizarse a caballo o en bici, así como otros lugares de interés, como las cascadas de "Los Forfogones' todo ello en el marco geográfico de los picos del macizo oriental de los Picos de Europa y el Embalse del Porma
Dentro de este campo, el Ayuntamiento está llevando a cabo la rehabilitación de una serie de construcciones en las diferentes localidades del término para su destino turístico. Cabe resaltar dentro de este ámbito la reforma de un edificio perteneciente a una empresa minera para la construcción de un Centro de Turismo Rural que permita el alojamiento de grupos de visitantes. La rehabilitación del torreón medieval de Puebla de Lillo por parte de la Junta de Castilla y León para la ubicación en el mismo de la Oficina de Información del Parque, y el proyecto aprobado por el Ayuntamiento para la construcción de un Centro de Interpretación de la Naturaleza son las principales actuaciones en la materia.



La parte sur del término municipal limita con el embalse del Porma, al borde del cual se encuentran los pueblos abandonados de Camposolillo y Utrero en los que se están llevando a cabo tareas de recuperación.  El embalse ofrece igualmente la posibilidad de practicar los deportes náuticos, sobre todo los de vela, si bien la falta de infraestructuras hace que esta práctica se haya de realizar de forma un poco precaria, lo que no es obstáculo para que durante la temporada estival se den cita muchos aficionados a los mismos, impartiéndose incluso cursillos de vela y windsurf. Aguas abajo del muro del embalse puede practicarse el 'rafting' en un agreste tramo del río Porma entre el muro y la localidad de Boñar.


La pertenencia del municipio de Puebla de Lillo por una parte a la Reserva Nacional de Caza del Mampodre y por otra al Parque Regional de Picos de Europa ha condicionado notablemente la actuación del ser humano sobre el medio ambiente, tanto en la vertiente ganadera como en la urbanística, lo que da como resultado una conservación del medio ambiente natural que en muchas zonas es altamente notable, encontrándonos con parajes incomparables en los que la acción del hombre pasa prácticamente desapercibida. También como resultado de la especial situación geográfica y de la normativa ambiental que afectan al término se ha mantenido una gran biodiversidad en la flora y fauna de la zona, donde no es difícil ver rebecos o ciervos pastar en las cercanías de los núcleos urbanos.