El vino en casa -Una bodega propia
No es frecuente disponer en una casa particular de un local idóneo para convertirlo en bodega, con todas las exigencias requeridas para ello. Pero sí podemos acondicionar una parte de una habitación o un armario para almacenar nuestros vinos adecuadamente. 
Dependiendo de nuestras posibilidades podemos distinguir tres casos : 
Bodega en un chalet
Orientación : Mejor al Norte o Noreste y peor al Sur.
Paredes : Lo suficientemente gruesas para mantener la temperatura constante; mejor blancas.
Suelo: El idóneo sería de arena y tierra batida.
Ventilación : suficientemente ventilada para protegerla de malos olores.
Aislamiento : de ruidos y olores.
Luz : la mínima posible.
Botelleros : pueden ser de diversos tipos y materiales, pero siempre con un hueco para cada botella. 

Bodega en un piso
Lo ideal sería disponer de una habitación "ex profeso" que reuniera estas características:
Interior y con ventana a un patio de poca luz.
Sin calefacción
Con posibilidad de ventilación.
Con paredes forradas de algún aislante como poliuretano expandido o similar. 
Armarios y alacenas
Hay que mantener los mismos principios que los casos anteriores. El sistema ideal de hoy es el de los armarios guarda-vinos, especialmente diseñados para este fin, que controlan la temperatura y la humedad.

En cualquiera de los casos han de observarse estas reglas, si queremos mantener nuestros vinos con la calidad que los adquirimos e incluso ir aumentándola con el paso del tiempo :

Posición horizontal de las botellas.
Humedad relativa del 70%.
Poca luz y sin ruidos ni trepidaciones.
Temperatura idónea de 14 a 16º C, sin que la fluctuación de temperatura pase de 3 grados.

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