La raigambre rural que dibuja en general los festejos leoneses viene haciendo que ritos de cosecha, honras hortelanas o exaltaciones de los propios, se traduzcan en fiestas o ferias que gozan de una especial sugerencia para las gentes del lugar y de un interés por quien las visita por primera vez. Destaquemos, por ejemplo, una celebración que es consustancial a casi todos los pueblos bercianos y que se conoce con el nombre de "magosto", reunión vecinal y espontánea, ya sea en la calle o a cubierto en corralizas y zaguanes, en las que, a comienzos de noviembre, se asan las castañas finales de la cosecha y se acompañan de merienda bárbara y orujo aún más contundente.   O la fiesta del Botillo, que tiene su patria en Bembibre, y que en noviembre congrega a miles de comensales en torno al embutido berciano por excelencia. Anótese también la fiesta del Ajo, que en el mes de julio llena de multitud las calles de Santa Marina del Rey o Veguellina (Ribera del Orbigo). Y la fiesta del Vino que inunda en agosto de cubas las calles de Valdevimbre (el pueblo vinatero por antonomasia, cuyo censo de bodegas se acerca a las trescientas),   En Fresno de la Vega (Ribera baja del Esla) honran a a su huerta excepcional con la fiesta del Pimiento, y lo propio hacen en agosto en Mansilla de las Mulas con su fiesta del Tomate. En octubre le toca al puerro y ocurre en Sahagún, donde esta hortaliza alcanza por virtud de su tierra y sus aguas más delicadeza que el espárrago. El segundo domingo de noviembre hay que estar en Vegacervera (Ribera del Torío alto), donde se agasaja a la cecina de chivo y a los embutidos de esta montaña que alcanzan la excelencia por su virtud artesana y por el soplido de los crudos aires en los que se basa su curación.      Sin embargo el leonés desenvuelve como nadie su alegría si se trata de ferias, que es como decir la fiesta de lo cotidiano y el rebullir de un innato mercadeo. Son fiestas a las que acompaña siempre, junto a su tradición específica, un cortejo de tenderetes, feriantes y trajines que las hace especialmente recomendables para quien quiera calar en el alma de este pueblo. Es decir que no porque sean de ganado o de productos agrícolas, dejan de acudir a ellas toda suerte de buhonería y mercaderes volantes que las convierten en un multicolor escaparate y a las que todo el mundo acude con deseos de no resistirse a la tentación..   Este es su calendario básico:
Fiestas con folklore: Es dificil ver una fiesta leonesa a la que no asome el arte popular y todo lo que se guarda en el arcón de su tradición ya sea en ritos o en indumeniaria En Corporales (La Cabrera) o en Alija del Infantado, San Esteban de Nogales, Peranzanes, Villablino, Castrillo de los Polvazares, pueden contemplarse las manifestaciones folklóricas más genuinamente leonesas y en cada una de ellas se pone de manifiesto la diversidad de la indumentaria tradicional de las comarcas de León, cuyo rescate y proliferacion vienen siendo crecientes en los últimos años.   En Castrillo de los Polvazares, ocasionalmente, suele representarse la tradicional "boda maragata ", cuya espectacularidad en cortejos y atavios la convierte en una joya de la arqueología folklorista.   A su vez, Villablino tiene sede, también ocasional, de un certamen de grupos folklóricos del norte de España en el que es posible conjugar la diversidad asturiana, cántabra, gallega o leonesa.
Toros en León: La tradición taurina en tierras leonesas hunde sus raices en el tiempo y recuerdan aún las crónicas los festejos populares que ya se celebraban en la ciudad de León, desde el siglo X, cuando los carniceros estaban obligados a entregar al común de vecinos un astado que sería merendado en fiesta comunal en las eras de El Ejido, lidiándolo y tarasqueándolo previamente.   Las festejos más arcaicos están recordados con los encierros y lidias de Sahagún (junio). La capital de la provincia concentra sus corridas en el programa qflcial de San Juan y San Pedro (junio). Valencia de Don Juan pone su cartel indistintamente a lo largo del verano y en Astorga (agosto) honran a la fiesta nacional con cartel de lujo por ser patria de diestros matadores.   Finalmente, en Valderas el festejo taurino es eminentemente popular con una suelta de vaquillas y su lidia choteada en el coso natural de Altafría.