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Las
capillas guardan buenas piezas artísticas de diferentes épocas
y estilos: entre ellas cabe citar la de San Francisco, con una magnífica pila
bautismal renacentista de Juan de Badajoz; la del Dado, con pinturas de Nicolás
Francés y una buena talla de San Sebastián, de Bautista Vázquez;
la Libería o capilla de Santiago, buen ejemplo del gótico florido,
construida por Juan de Badajoz en 1492 y decorada con vidrieras de Diego de
Santillana en 1507; la de la Virgen del Camino, con sepulcros góticos
y un lienzo del Salvador, de Diego Valentín Díaz, frente a la
cual se encuentra el rico sepulcro del rey Ordoño II, de fines del
siglo XII y ampliado en el XV. En el crucero hay un gran retablo de fines
del siglo XV que procede de Quintanilla del Olmo (Zamora). En el oratorio
se conserva un retablo de Churriguera, fechado en 1729. El vestíbulo
que da paso al claustro está decorado con esculturas románicas
pertenecientes al primitivo templo.
El claustro
tiene dos partes, una gótica del siglo XIII y otra renacentista realizada
en 1540 por Juan de Badajoz. Se accede a él a través de una
portada gótica con puertas de nogal decoradas con relieves de gran
calidad, como el de la anunciación que sido atribuido a Juan de Juni.
En el claustro hay varias pinturas murales al temple realizadas por Nicolás
Francés, numerosos sepulcros góticos y un altar plateresco que
ejecutó Juan de Badajoz. Una gran escalera plateresca del mismo artista
conduce a la sala capitular.
El Museo
Catedralicio, instalado en las dependencias capitulares con acceso desde
el claustro, atesora una buena colección artística integrada
por una notable escultura gótica del rey Ordoño II; varios ricos
códices, entre los que sobresalen el antifoniario mozárabe del
siglo XI y la Biblia y tablas y esculturas de varios estilos. El archivo es
uno de los más ricos de España en Códices y documentos
de todas clases.
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